Transgresor
Sección: Opinión
Fecha de publicación: 07 de Marzo de 2020

Roylán Portes Vargas.- Bien dice el dicho, “las promesas se las lleva el viento” y eso es precisamente lo que hace el presidente Andrés Manuel López Obrador con lo prometido al magisterio nacional que exige democracia al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Agrupados en Redes Sociales Progresistas, miles de docentes en el país se organizaron para apoyar la candidatura y posterior campaña electoral del hoy presidente. Sus promesas de campaña a favor de llevar la democracia a los sindicatos quedaron en eso, meras promesas.
Incluso aquella de no usar al ejército ni a las corporaciones policiacas contra el pueblo, quedó como una mera ocurrencia senil, pues hace unos días, miembros de agrupaciones federales y estatales arremetieron en contra de docentes, mujeres entre ellas, y golpearon y detuvieron a una maestra y a un profesor.
La palabra empeñada que dio López Obrador al magisterio deseoso de instaurar la democracia en el SNTE, quedó empeñada en el propio presidente, en su secretaria de gobernación, en su secretaría del Trabajo, en su secretario de Educación y en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje.
Triste reconocerlo, pero el magisterio, la gran mayoría tanto docentes como administrativos, fueron usados por el mandatario federal para hacer trabajo electoral y ahora que debe cumplirles las promesas que les hizo, no solo les da una patada en el trasero, los manda golpear por exigir democracia al interior de su sindicato.
Maestros agrupados en el Movimiento Nacional para la Democratización del SNTE, cumplen, ya más de una semana bloqueando las vías del tren que conecta al golfo de México con el resto del país en el municipio de Grajales, Puebla. Sin siquiera tener un momento de diálogo con autoridad alguna, este gobierno de la Cuarta Transformación, se volvió conservador con el magisterio, se volvió salinista con aquella frase de “ni los veo, ni los oigo”.
Obrador y sus funcionarios sacaron lo más rancio de su pasado priista, y prueba de ello, es que mientras a los maestros que estuvieron de su lado, que trabajaron en cada comunidad del país, que votaron por él y que ahora están exigiendo democracia al interior del SNTE los reprime, los ignora.
En cambio, a aquellos dirigentes del SNTE que comprometieron el voto de más de millón y medio de afiliados con el PRI, que mantienen un cacicazgo sindical, que apoyaron una reforma en contra de sus propios miembros, que manejan a su antojo millones de pesos de cuotas sindicales sin transparencia, a ellos López Obrador los consciente, los protege, pues en el fondo se reconocen priistas, conservadores si, pues conservan el status priista.
A pesar de que el magisterio nacional lucho en contra de una reforma que atentaba contra sus derechos sindicales y laborales, las dirigencias nacional y seccionales apoyaron ese bodrio e incluso recibieron millones de pesos para su promoción. La llegada de López Obrador, cambió el panorama y la reforma fue a dar al bote de basura y se aprobó otra. Sin embargo, la dirigencia nacional del SNTE, se pasó por el arco del triunfo esta nueva reforma y decidió hacer las cosas, en cuestiones electorales, a su manera y conveniencia.
Y de hecho están siendo apoyados por el propio presidente y sus funcionarios, pues en contra de toda lógica, ya emitieron dos convocatorias para elecciones seccionales. Los docentes paristas exigen que primero se elija a la dirigencia nacional y posteriormente a las dirigencias seccionales. Pero en este gobierno priva el conservadurismo. López obrador y sus funcionarios quieren que en el SNTE la democracia siga como está, así está bien conservada, parecieran decir.

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